Abandono emocional en el puerperio

Esta entrada es de Alba Nadales. Se define como mamífera, mujer, madre de gemelos  y cobijadora de Vida. Es asesora Continuum , facilitadora de Círculos de Mujeres, la persona que está detrás de Lucero de Alba, su proyecto personal de acompañamiento en la maternidad y una de las Marujaspuerperras donde tratan con humor el día a día de las madres.
     He de confesar que llegué al parto de mis hijos totalmente desinformada. De eso hace ya siete años. Siete años llenos de mucho amor, miedos, equivocaciones, de mucho  crecimiento personal, la maternidad es una loca y bendita revoltura, te lleva lo más hondo de tu ser para que te mires para adentro para que la mierdita que llevas tantos años escondiendo (para quién la tenga) y la hace flotar y te la deja delante de las narices para que su olor fétido te despierte y no la quieras tener delante.
Mi paso por la maternidad está llena de una falta de información y/o de realidad, mi realidad, de la que nunca había oído hablar y de la que estoy profundamente agradecida, ya que gracias a todo lo que viví soy hoy otra mujer, con ganas de cambiar el mundo, con ganas de contar y de gritarle a la sociedad el lado oscuro en el que muchas nos sumergemos y que sentimos que nunca vamos a salir.
Y es que nos cuesta expresar las emociones negativas, nos enseñan desde muy pequeñitos a guardar nuestros sentimientos y a callar nuestros dolores, y yo como niña buena que era estuve guardando mi dolor durante casi cinco años de Puerperio, mi bendito puerperio, ese que cuando fui capaz de contarlo recibí cientos de mensajes de mujeres dándome las gracias por poner en palabras lo que habían sentido, y me dolió que tantas madres también lo vivieran calladas.
Calladas como estuve yo, con mucho dolor, con miedo de sentirme así, callada porque el El puerperio me pilló en bragas  y la sociedad no acepta que una madre pueda tener sentimientos contradictorios, porque tenemos que estar escondidas, porque tanto la maternidad y la mujer y su función como cuidadora, sostenedora y cobijadora de la vida están invisibilizadas, no se valoran cuando en realidad es el trabajo más importante en nuestra sociedad, estamos criando a las personas del futuro.
Confieso también que recibí unos cuantos mensajes diciéndome que por qué contaba esas cosas, que alguien se podía sentir mal por lo que contaba en ese post, pero, ¿y qué pasa con lo que sentí en ese abandono emocional por parte de la sociedad?, qué pasa con esas cientos de mujeres que vivieron, lo que se supone la etapa más maravillosa de sus vidas, en profunda soledad y silencio?
Como les decía al principio dí a luz sin información ninguna, confiaba plenamente en la naturaleza y en mi capacidad para parir como tantas mujeres que parieron antes que yo, con lo que no contaba era con los miedos ajenos en mi parto  por parte del personal sanitario que asistió el nacimiento de mis hijos, no estaba preparada emocionalmente para eso, ni siquiera me imaginaba que eso pudiera ocurrir.
El nuestro fue un parto gemelar inducido (provocado) por rotura de bolsa, recuerdo que ese día me sentía la mujer más feliz del mundo por fin iba a verles las carita a mis hijos, y tuve mi parto esperado pero con epidural, esa que pedí por miedo, por el miedo de otros, y que desencadenó en una serie de intervenciones comunes en estos casos, donde los daños colaterales para nuestros hijos y nosotras son importantes y a tener en cuenta como dice en este post  escrito en el periódico “La razón”.
Quitando lo de la epidural mi parto fué el que esperaba con lo que no contaba, hasta después de formarme como Asesora Continuum , es que mis hijos no tuvieron el parto que cualquier cría humana espera, mis hijos fueron literalmente sacados de mis entrañas en un parto vaginal que no natural.
Y es cierto que a veces las cosas se complican y por mucha información que tengamos no salen las cosas como esperamos, ante eso lo que podemos hacer es conocer todas las posibilidades, los pros y contras de cada una de ellas y decidir lo que consideremos mejor para nosotros.
Hoy desde aquí y agradeciendo a este blog de un gran profesional que respeta el proceso tan maravilloso y poderoso que alumbrar la vida de un ser, comparto mi vivencia para que se nos oiga, se nos respete, y no nos infundan miedos innecesarios.