Anquiloglosia y frenotomía

    Todo en esta vida va por modas, y el frenillo lingual no iba a ser menos. Hubo una época en la que se cortaban todos los frenillos de los bebés. Luego vino otra en la que no se cortaba ni uno. Y en la actualidad nos enfrentamos con profesionales formados en anquiloglosia y con suficientes conocimientos y experiencia para discernir entre frenillo lingual y anquiloglosia y la necesidad de realizar algún tratamiento o no. Pero por otro lado nos encontramos con muchos profesionales que trabajan día a día con bebés y con lactancia materna y que no saben ni identificar una anquiloglosia ni su tratamiento. Por lo que se requiere una adecuada formación de los profesionales y una estandarización de la práctica diaria (Jin et al; 2018).

Por ello es importante saber y definir algunos términos correctamente.

– Frenillo lingual: es una membrana que sujeta la lengua por la línea media de la parte inferior (RAE, 2018). En este caso puede presentar alteración de la movilidad de la lengua o no. Es decir; presentar anquiloglosia o no. Muchas personas tienen frenillo lingual sin alterar la funcionalidad ni el movimiento de la lengua.

– Anquiloglosia: es una condición congénita, a menudo hereditaria, en el que el frenillo lingual es anormalmente corto y restringe la movilidad de la lengua (Opara, 2012). La anquiloglosia presenta una incidencia entre el 4-20 % (Walsh et al; 2017)

En este último caso si se requiere un tratamiento ya que puede provocar una serie de alteraciones en la vida diaria del bebé como malformación de dientes, dislalia, apnea del sueño (Wong et al; 2017; Chinadurai, 2016) y alteración en el crecimiento y desarrollo de las estructuras craneo faciales (Pompeia et al; 2017). En cuanto a la lactancia materna, las madres de bebés con anquiloglosia experimentan numerosos problemas. El problema estrella es el dolor. Un dolor que no mejora ni con cambios de posturas ni con modificación del agarre del bebé (Puapornpong et al; 2017). Otros problemas que sufren son las grietas, baja producción láctea y pérdida de peso, así como síndrome de Raynaud y mastitis de repetición (Wonget al;2017 ; Henry, 2016).

 

Es fundamental hacer un diagnóstico correcto. Para ello podemos utilizar las escalas de valoración de R. Martinelli y/o de A. Hazelbaker que nos van a permitir hacer un buen diagnóstico. En caso de detectar una anquiloglosia se requiere de un tratamiento rápido y eficaz, basado en la evidencia científica, como es la frenotomía. Una técnica de cirugía menor, simple y segura (Segal, 2007; Pransky, 2015; Hazelbaker, 2017; Martinelli, 2017) y en el que los problemas relacionados con la lactancia mejoran inmediatamente. Por lo que no es de recibo que las madres con hijos con anquiloglosia tengan que esperar, en muchos casos, hasta que se le realice una frenotomía, cuando es un técnica muy rápida y sencilla que se puede realizar de forma ambulatoria la mayoría de veces.

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